¿Te reconoces en alguna de estas situaciones?
Vas al baño, puede que incluso a diario, y sigues hinchada. Sales del baño y la barriga sigue igual que antes de entrar, o peor. Llevas tanto tiempo con esa sensación de vaciado incompleto que ya casi lo has normalizado.
Cada cosa que pruebas te da cierto alivio durante un tiempo, y luego vuelves al mismo punto. Si te vas de viaje, si tienes estrés, si tomas antibiótico por otra cosa, todo se desmonta. Y vuelta a empezar.
Has ido quitando alimentos uno a uno y ahora comes cuatro cosas contadas, y sigues igual de hinchada. Ya no sabes si el problema es lo que comes o si simplemente tu cuerpo es así.
Antibióticos o herbáceos, dieta restrictiva, probióticos. Hubo mejoría durante el tratamiento, o justo después. Pero al mes, o cuando se acabaron los suplementos, o cuando la vida volvió a la normalidad, los síntomas reaparecieron. Muchas han hecho dos, tres o más rondas.
Magnesio, aloe vera, cáscara sagrada, enemas, laxantes, sen... Hay cosas que funcionan un par de días y luego dejan de funcionar. Hay otras que solo sirven si se toman en combinación, tres días seguidos, y aun así la sensación de vaciado no llega del todo. Y en cuanto cambian el baño, se van de viaje o se estresan, todo se desmonta. Llevan tanto tiempo buscando lo que les hace ir que ya no saben si lo que toman es una solución o simplemente lo que evita que la situación empeore todavía más.
Todos esos enfoques trabajan sobre los síntomas, que son señales de que algo más está pasando. El SIBO, la hinchazón, los gases, las "intolerancias"... no son el origen del problema. Son lo que ocurre cuando el intestino lleva tiempo sin evacuar bien y sin trabajar desde la base.
Tratar la microbiota sin resolver primero que el intestino se mueve y evacúa correctamente es llenar un vaso que tiene un agujero en el fondo. El trabajo no se sostiene, porque lo que está alterando la microbiota sigue ahí. Y por eso vuelve.
El orden importa. Y casi nadie empieza por donde toca.
"Llevo 10 años entre nutricionistas y digestivos sin entender la causa de mi SIBO, y hasta ahora nadie me había explicado la importancia de ir bien al baño y del trabajo del intestino. Siempre se habían centrado solo en dietas restrictivas que no me han ayudado. Ahora como de todo, sin restricciones, y ya casi no tengo síntomas."
F.
La clave no son las tres fases en sí, sino el orden en el que se trabajan.
La motilidad intestinal: que el intestino vuelva a moverse y evacuar de verdad.
La alimentación de forma estratégica, aumentando variedad y fibra de forma progresiva.
La microbiota, fortaleciendo la base de forma sostenible una vez hay terreno.
Primero se reactiva la base digestiva, la motilidad intestinal: se ayuda al intestino a moverse, a evacuar de verdad, a dejar de acumular. En este punto se hacen los primeros cambios estratégicos en alimentación, se introduce un agente de motilidad si hace falta, y se trabajan hábitos concretos. El intestino está saturado y no puede recibir mucha fibra ni cambios bruscos, así que los ajustes son estratégicos y progresivos según tu situación.
Cuando el intestino empieza a coger ritmo, cuando hay cierta regularidad y el terreno ya no está tan saturado ni hiperactivo, se pasa a trabajar la microbiota: se va aumentando la variedad y la cantidad de fibra, se introducen alimentos que habían desaparecido de la dieta, se fortalece la base microbiana de forma sostenible.
Estas dos fases no son compartimentos separados. A medida que se trabaja la motilidad, la microbiota ya empieza a mejorar porque el intestino acumula menos. Y cuando se trabaja la microbiota, se sigue reforzando la motilidad. Pero el foco cambia en el momento correcto, no antes.
Lo que hace diferente este sistema es que no trata los síntomas, va a lo que los está provocando. Y lo hace en el orden que permite que los cambios se mantengan, no solo durante el programa, sino a largo plazo, cuando lleguen los viajes, el estrés, las comidas fuera de rutina. Vamos trabajando las diferentes piezas del puzzle.
Eso es lo que he construido en Motilidad en Marcha: un acompañamiento de 8 semanas para trabajar este proceso en el orden correcto, adaptado a tu punto de partida concreto y a tus necesidades personales.
Las primeras semanas el foco está en una sola cosa: que el intestino empiece a trabajar. No a través de grandes cambios en la alimentación, sino de ajustes concretos y estratégicos, porque un intestino saturado no puede recibir mucha fibra ni cambios bruscos sin empeorar.
Lo que muchas experimentan en esta fase es algo que no esperaban: empezar a evacuar de forma más regular sin el ritual de tres cosas combinadas que llevaban meses necesitando para que algo pasara. No es una transformación dramática. Es notar que el intestino empieza a responder, que algo se está moviendo, y que llevan tiempo sin saber lo que es eso.
También empieza a cambiar la relación con la comida. No porque se quiten alimentos, sino porque se entiende por primera vez qué está pasando dentro y por qué ciertos ajustes tienen sentido. Esa claridad, saber el porqué de lo que se hace, cambia la forma en la que se vive el proceso.
De hecho, buscamos un equilibrio con la alimentación desde el minuto 1, por lo que puedes estar segura de que no te eliminaré nada, todo lo contrario.
Cuando el intestino lleva cierto tiempo trabajando mejor, cuando hay más regularidad y el terreno no está tan saturado, se pasa a trabajar la microbiota. Aquí es donde se va aumentando la variedad de fibra, se van reintroduciendo alimentos que habían desaparecido de la dieta, se fortalece la base microbiana de forma progresiva. Se empieza en MM y continúa el trabajo en Microbiota Activa.
Lo que cambia en esta fase no es solo digestivo. Es que muchas empiezan a comer cosas que llevaban meses o años evitando, y comprobar que el cuerpo las tolera. Que las legumbres o el gluten no son el enemigo. Que el problema nunca fue el alimento, sino el intestino que no estaba preparado para procesarlo.
Al final de MM el objetivo no es haber llegado a un estado perfecto, sino tener las herramientas para sostener el progreso y llegar al trabajo de microbiota con buenos cimientos. Saber qué hacer cuando llegue el viaje, el estrés, el antibiótico por otra cosa. Tener una base digestiva que aguante la vida real, no solo la rutina perfecta.
"Sinceramente, no recuerdo cuándo fue la última vez que experimenté algo así. Durante más de un año, probablemente varios, mis deposiciones habían sido predominantemente de tipo 6-7, muy irregulares y en muchas ocasiones explosivas. Tras más de una semana manteniendo esta evolución, puedo decir que soy capaz de evacuar a diario, de forma espontánea y con una consistencia normal. Además, han desaparecido prácticamente las molestias intestinales recurrentes que formaban parte de mi día a día."
Paciente en preventa de esta edición
"Después de haber probado varios PNIs y haber tomado 50 suplementos en un año con su correspondiente dinero, y que nada funcionara, el punto clave fue que trabajaba el intestino. Cuanto más se abarca, más se dispersa el foco."
S.
"Llevaba más de 6 meses con dieta FODMAP y perdiendo peso. No sabía qué comer y tenía miedo. Ahora voy al baño a diario y han bajado las molestias digestivas. Saber que la cuestión no es lo que comes, es cómo vas al baño, y nadie me lo había contado así."
M.
"La casa la empezaba siempre por el tejado. Nunca me había parado a pensar que el intestino no se me moviera bien. Entender por qué me pasa lo que me pasa. Pruébalo, es diferente."
J.
"Es la primera vez que encuentro a una profesional de la nutrición que, lejos de prohibir alimentos, me da tranquilidad, recursos y atención para romper ese miedo y ese hartazgo a mis problemas digestivos."
M.V.
"Tenía miedo de volver a estar enrocada y no ver resultados. Acompañamiento personalizado durante todo el proceso y escucha activa con soluciones concretas. Que no tengan miedo porque realmente se ven mejoras y cambios."
V.
Nutricionista especializada en motilidad intestinal y salud digestiva, con más de 70 pacientes acompañadas en las últimas cuatro ediciones de MM. Yo misma fui paciente y pasé más de 10 años con problemas digestivos sin diagnóstico claro, lo que me llevó a especializarme en lo que el sistema convencional no trabaja, la base digestiva, y simplificar el proceso para que los resultados sean sostenibles.
— Clara Vidal, Dietista-Nutricionista
Experiencia híbrida · 8 semanas
Programa completo + VIP · 8 semanas
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